Ander ha venido una semana al pueblo y como no ha tenido ocasión hasta ahora, pues nos hemos ido al Tajo con la excusa de pescar siluros. Desde que me pasó lo del dedo no he vuelto -ya han transcurrido casi dos meses- y me apetece mucho a mí también. Así que hemos pertrechado bien la embarcación y nos hemos echado por la antigua 630 frente a la torre Floripe que lleva meses invisible bajo las aguas. El viento en calma nos ofrece una pacífica superficie sobre la que navegamos en vueltos en silencio y paz casi infinitos. La sonda marca muchos peces pequeños en los primeros metros y de vez en cuando algunos peces mayores que supongo siluros. A pesar del clonck no logro que suban apenas, y los que lo hacen no muerden los aparejos. Nos acercamos a la isla y merodeamos sobre el cauce del Almonte con sus más de 50 m de profundidad pero no logramos resultado. El viento se levanta sobre mediodía y decidimos regresar. A pocos metros de la orilla y en apenas 10 metros de sonda veo un eco potente. Lanzamos los señuelos y en un segundo una potente aunque poco habitual picada nos anima la mañana. El pez ha picado de manera brusca y tan pronto afloja sedal como se sumerje con decisión. Tras unos minutos de lucha Ander logra sacarle a la superficie y veo que no se trata de un siluro como esperaba sino de un hermoso ejemplar de lucio. Especie de la que sabía de capturas grandes en el Tajo pero que no había contemplado ni mucho menos logrado hasta hoy. En la orilla la báscula marca 8,5 kilos y la medida alcanza los 105 cm. Un ejemplar de trofeo sin duda.
Bravo Ander!!!
He inmortalizado la jornada en un video que podéis ver en mi canal de Youtube a partir del siguiente enlace:

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