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| Amanece tras el puente |
Podría ser el título de un programa de entrevistas. Pero mi vecino Arcadio y yo nos hemos limitado a ir de pesca a fondo al Tajo a las inmediaciones del puente Arcos de Alconétar. Ayer tarde fuimos a cebar y preparar los puestos y esta mañana a las 6:00 a.m. circulábamos de nuevo hacia allí en medio de la incipiente aurora. En la pista hemos perseguido unos cuantos metros a una pequeña liebre que corría espantada ante los potentes faros de xenon. La bajada del rivero es peligrosa y la hemos podido hacer con luz suficiente para no dar un traspiés, cargados como vamos. Rápidamente montamos las cañas y preparo el engodo y para las 6:45 aproximadamente tenemos ya todo listo para empezar la jornada. La primera picada - en una de mis cañas- se hace esperar un buen rato, y aparece una gran carpa de 3 kilos según mi peso de muelles. Arcadio me ofrece su red pero resulta claramente minúscula para el ejemplar. Opto por el portapeces de cuerda que les estresa lo menos posible. Al cabo de un buen rato y cuando vamos a comer algo llega la siguiente a mi otra caña. Le dejo que la saque a Arcadio que disfruta dándole hilo y cansándola sin prisa. Resulta otra carpa casi exacta a la primera. Otros 3 kilos. Poco después en su caña pequeña (a la que le he puesto una buena cantidad de maíz) llega otra que, aunque más modesta, pesa dos kilos. Y al filo de las 11:00 de nuevo repito con otra común de idéntico porte a las dos primeras. En total 4 piezas y 11 kilos. Si hubiera sido el campeonato de agosto ganamos fijo, jaja...
A las 12:00 estamos ya en casa. Hemos disfrutado de una mañana estupenda, hemos almorzado junto al agua y además hemos logrado cuatro hermosos ejemplares. Para recordar.
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| Arcadio posa con su hermosa carpa |
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| Las cuatro momentos antes de soltarlas |
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