martes, 23 de junio de 2015

A fondo con Arcadio

Amanece tras el puente
Podría ser el título de un programa de entrevistas. Pero mi vecino Arcadio y yo nos hemos limitado a ir de pesca a fondo al Tajo a las inmediaciones del puente Arcos de Alconétar. Ayer tarde fuimos a cebar y preparar los puestos y esta mañana a las 6:00 a.m. circulábamos de nuevo hacia allí en medio de la incipiente aurora. En la pista hemos perseguido unos cuantos metros a una pequeña liebre que corría espantada ante los potentes faros de xenon. La bajada del rivero es peligrosa y la hemos podido hacer con luz suficiente para no dar un traspiés, cargados como vamos. Rápidamente montamos las cañas y preparo el engodo y para las 6:45 aproximadamente tenemos ya todo listo para empezar la jornada. La primera picada - en una de mis cañas- se hace esperar un buen rato, y aparece una gran carpa de 3 kilos según mi peso de muelles. Arcadio me ofrece su red pero resulta claramente minúscula para el ejemplar. Opto por el portapeces de cuerda que les estresa lo menos posible. Al cabo de un buen rato y cuando vamos a comer algo llega la siguiente a mi otra caña. Le dejo que la saque a Arcadio que disfruta dándole hilo y cansándola sin prisa. Resulta otra carpa casi exacta a la primera. Otros 3 kilos. Poco después en su caña pequeña (a la que le he puesto una buena cantidad de maíz) llega otra que, aunque más modesta, pesa dos kilos. Y al filo de las 11:00 de nuevo repito con otra común de idéntico porte a las dos primeras. En total 4 piezas y 11 kilos. Si hubiera sido el campeonato de agosto ganamos fijo, jaja...
A las 12:00 estamos ya en casa. Hemos disfrutado de una mañana estupenda, hemos almorzado junto al agua y además hemos logrado cuatro hermosos ejemplares. Para recordar.
Arcadio posa con su hermosa carpa

Las cuatro momentos antes de soltarlas


jueves, 18 de junio de 2015

Tarde de Bass


Hace mucho calor y las tardes empiezan a ser adecuadas para porbar suerte con el black bass. Adrián me lleva a un recodo del Tajo donde se ven muchos aunque de tamaño escaso. Probamos todo tipo de señuelos, desde cucharillas a paseantes y rapalas de fondo, así como vinilos de formas y colores variados. El saca cuatro o cinco de poca talla y yo consigo sacar otro además de notar alguna picada que se suelta en el agua. No es hasta bien caída la tarde cuando empiezan a subir los grandes a comer y saco uno majo (730 gr) y Adrián tiene varias picadas en superficie pero no muerden bien por lo que no consigue ninguna otra captura. Buen sitio aunque tendrá que bajar el nivel del agua bastante para que entren con más fuerza.



miércoles, 17 de junio de 2015

Caña F-1

Atentos a la caña verde
Tras la jornada de remo el lunes por la mañana con Adrián sin sentir una picada (ni a fondo ni al bass), el martes amanece un espléndido día y aprovechamos la bonita tarde para pasarla a orillas del Tajo con la familia y los vecinos, Arcadio y Victoria. Vamos en nuestro coche a la carretera vieja de Garrovillas. Algo de viento norte que refresca un poco la -de nuevo- calurosa tarde. Arcadio pone sus dos cañas, de diferente tamaño y veteranas aunque poco usadas al parecer. Para mi gusto los cañeros están excesivamente levantados y quedan las cañas muy de pie. Cebo de maíz y gusana en las suyas mientras yo alterno el maíz y pellet de 22 . Pero la tarde avanza y no tenemos ni signo de picada. Al menos estamos relajados y agusto sentados con los pies en el agua mientras contemplamos en el recodo de más arriba dos pescadores que tampoco cogen nada,  y poco más al norte una pareja que infla un bote neumático. Rato después llega una semirígida a la orilla y me entretengo ayudando un poco a sacarla. Me comentan que el siluro está esquivo todavía y aún habrá que esperar alguna semana más (ésto confirma lo que me ha llegado por varias fuentes).
Y como siempre, cuando más distraídos estamos, la caña larga y más nueva de Arcadio marca una picada espectacular que la dobla de su posición casi perpendicular hasta prácticamente el agua. Una, dos y varias veces mientras nos apercibimos y nos acercamos. Pero no nos da tiempo. El cañero cede y la caña sale disparada rozando apenas la superficie del agua a una velocidad próxima a los bólidos de F-1. Dudo un -fatal-momento si lanzar la caña de bass que tengo con un rapala articulado pero creo que pesa poco y no voy a poder alcanzarla. Así que me quito la camiseta y el pantalón y me zambullo en el agua nadando en su dirección. Enseguida empieza a picar hacia el fondo asomando el mango lo justo para localizarla desde mi nivel a ras de agua. Por espacio de unos 30 metros la sigo y gano terreno viendo como cada vez baja más y sube menos. Justo cuando llego a su altura y extiendo la mano para asirla se hunde nuevamente pero... no vuelve a emerger. Me quedo flotando calculando si el aire me llevará más que a ella y preguntando a Arcadio que mira desde la orilla si la ve por algún lado. Tras un rato de búsqueda me rindo y vuelvo a la orilla. 
No sabemos qué pez ha sido capaz de arrastrarla de tal modo, imagino que quizá un siluro porque en la zona Victor cogió el de 22 kilos el otoño pasado.
En la foto se aprecia el mango aún emergiendo antes que lo alcance.

sábado, 13 de junio de 2015

Lucio sorpresa




Ander ha venido una semana al pueblo y como no ha tenido ocasión hasta ahora, pues nos hemos ido al Tajo con la excusa de pescar siluros. Desde que me pasó lo del dedo no he vuelto -ya han transcurrido casi dos meses- y me apetece mucho a mí también. Así que hemos pertrechado bien la embarcación y nos hemos echado por la antigua 630 frente a la torre Floripe que lleva meses invisible bajo las aguas. El viento en calma nos ofrece una pacífica superficie sobre la que navegamos en vueltos en silencio y paz casi infinitos. La sonda marca muchos peces pequeños en los primeros metros y de vez en cuando algunos peces mayores que supongo siluros. A pesar del clonck no logro que suban apenas, y los que lo hacen no muerden los aparejos. Nos acercamos a la isla y merodeamos sobre el cauce del Almonte con sus más de 50 m de profundidad pero no logramos resultado. El viento se levanta sobre mediodía y decidimos regresar. A pocos metros de la orilla y en apenas 10 metros de sonda veo un eco potente. Lanzamos los señuelos y en un segundo una potente aunque poco habitual picada nos anima la mañana. El pez ha picado de manera brusca y tan pronto afloja sedal como se sumerje con decisión. Tras unos minutos de lucha Ander logra sacarle a la superficie y veo que no se trata de un siluro como esperaba sino de un hermoso ejemplar de lucio. Especie de la que sabía de capturas grandes en el Tajo pero que no había contemplado ni mucho menos logrado hasta hoy. En la orilla la báscula marca 8,5 kilos y la medida alcanza los 105 cm. Un ejemplar de trofeo sin duda.
Bravo Ander!!!
He inmortalizado la jornada en un video que podéis ver en mi canal de Youtube a partir del siguiente enlace: