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sábado, 18 de julio de 2015

Pescando con Pedro




Hace casi un año que no comparto una jornada de pesca con mi sobrino Pedro. Este fin de semana se ha acercado al pueblo y hemos pasado unas horas a orillas del Tajo en la zona que frecuenta en sus esporádicas salidas. La noche ha sido fresquita con algunos chubascos de poca entidad y algo de viento variable que nos han obligado a cubrirnos con varia capas. La actividad en tablas ya había bajado a amarillo tras los dos días precedentes que estaba en verde. Aun así hemos cogido una docena de peces entre (las molestas) bremas y carpas. Barbos no hay forma, imaginamos que a causa de la falta de gusana que no hemos podido encontrar para ponerla de cebo.
Algunas pocas piezas entre 3 kilos largos y 4 y la grande que no termina de aparecer... Continuaremos en su búsqueda en sucesivas jornadas. Van algunas fotos y un pequeño video en el canal de youtube.


jueves, 2 de julio de 2015

Carpas del rivero


Hemos triunfado. El engodo que me ha recomendado Víctor funciona. Ya lo probé días atrás pero esta vez se ha superado con creces. Cierto que las tablas solunares predecían actividad excelente ayer y hoy, y que la técnica del trípode y detectores de picada ayudan -qué duda cabe- especialmente en las horas de oscuridad. La luna llena ha permitido manejarnos sin encender linterna más que para labores de precisión con aparejos y anzuelos. Una gozada de noche en que las capturas han sido numerosas (de hecho hemos perdido la cuenta) y sobre todo grandes. He logrado mi mayor captura en carpa con un ejemplar de 5,485 kilos, amén de varias de más de 4 y otras más de peso superior a 3. Se han soltado media docena, he perdido dos anzuelos y dos muelles. Un balance más que satisfactorio para estos terrenos de rivero tan escarpados y llenos de peña. Un acierto de zona que ya me enseñó Pedro el pasado verano (ver entrada Pesca de río) y que se ha confirmado de nuevo.
Adrián ha cogido varios black bass y también ha disfrutado de lo "Lindo".
Tras la foto las piezas han regresado al agua como es habitual
Ahí van las fotos de rigor.










martes, 23 de junio de 2015

A fondo con Arcadio

Amanece tras el puente
Podría ser el título de un programa de entrevistas. Pero mi vecino Arcadio y yo nos hemos limitado a ir de pesca a fondo al Tajo a las inmediaciones del puente Arcos de Alconétar. Ayer tarde fuimos a cebar y preparar los puestos y esta mañana a las 6:00 a.m. circulábamos de nuevo hacia allí en medio de la incipiente aurora. En la pista hemos perseguido unos cuantos metros a una pequeña liebre que corría espantada ante los potentes faros de xenon. La bajada del rivero es peligrosa y la hemos podido hacer con luz suficiente para no dar un traspiés, cargados como vamos. Rápidamente montamos las cañas y preparo el engodo y para las 6:45 aproximadamente tenemos ya todo listo para empezar la jornada. La primera picada - en una de mis cañas- se hace esperar un buen rato, y aparece una gran carpa de 3 kilos según mi peso de muelles. Arcadio me ofrece su red pero resulta claramente minúscula para el ejemplar. Opto por el portapeces de cuerda que les estresa lo menos posible. Al cabo de un buen rato y cuando vamos a comer algo llega la siguiente a mi otra caña. Le dejo que la saque a Arcadio que disfruta dándole hilo y cansándola sin prisa. Resulta otra carpa casi exacta a la primera. Otros 3 kilos. Poco después en su caña pequeña (a la que le he puesto una buena cantidad de maíz) llega otra que, aunque más modesta, pesa dos kilos. Y al filo de las 11:00 de nuevo repito con otra común de idéntico porte a las dos primeras. En total 4 piezas y 11 kilos. Si hubiera sido el campeonato de agosto ganamos fijo, jaja...
A las 12:00 estamos ya en casa. Hemos disfrutado de una mañana estupenda, hemos almorzado junto al agua y además hemos logrado cuatro hermosos ejemplares. Para recordar.
Arcadio posa con su hermosa carpa

Las cuatro momentos antes de soltarlas


miércoles, 17 de junio de 2015

Caña F-1

Atentos a la caña verde
Tras la jornada de remo el lunes por la mañana con Adrián sin sentir una picada (ni a fondo ni al bass), el martes amanece un espléndido día y aprovechamos la bonita tarde para pasarla a orillas del Tajo con la familia y los vecinos, Arcadio y Victoria. Vamos en nuestro coche a la carretera vieja de Garrovillas. Algo de viento norte que refresca un poco la -de nuevo- calurosa tarde. Arcadio pone sus dos cañas, de diferente tamaño y veteranas aunque poco usadas al parecer. Para mi gusto los cañeros están excesivamente levantados y quedan las cañas muy de pie. Cebo de maíz y gusana en las suyas mientras yo alterno el maíz y pellet de 22 . Pero la tarde avanza y no tenemos ni signo de picada. Al menos estamos relajados y agusto sentados con los pies en el agua mientras contemplamos en el recodo de más arriba dos pescadores que tampoco cogen nada,  y poco más al norte una pareja que infla un bote neumático. Rato después llega una semirígida a la orilla y me entretengo ayudando un poco a sacarla. Me comentan que el siluro está esquivo todavía y aún habrá que esperar alguna semana más (ésto confirma lo que me ha llegado por varias fuentes).
Y como siempre, cuando más distraídos estamos, la caña larga y más nueva de Arcadio marca una picada espectacular que la dobla de su posición casi perpendicular hasta prácticamente el agua. Una, dos y varias veces mientras nos apercibimos y nos acercamos. Pero no nos da tiempo. El cañero cede y la caña sale disparada rozando apenas la superficie del agua a una velocidad próxima a los bólidos de F-1. Dudo un -fatal-momento si lanzar la caña de bass que tengo con un rapala articulado pero creo que pesa poco y no voy a poder alcanzarla. Así que me quito la camiseta y el pantalón y me zambullo en el agua nadando en su dirección. Enseguida empieza a picar hacia el fondo asomando el mango lo justo para localizarla desde mi nivel a ras de agua. Por espacio de unos 30 metros la sigo y gano terreno viendo como cada vez baja más y sube menos. Justo cuando llego a su altura y extiendo la mano para asirla se hunde nuevamente pero... no vuelve a emerger. Me quedo flotando calculando si el aire me llevará más que a ella y preguntando a Arcadio que mira desde la orilla si la ve por algún lado. Tras un rato de búsqueda me rindo y vuelvo a la orilla. 
No sabemos qué pez ha sido capaz de arrastrarla de tal modo, imagino que quizá un siluro porque en la zona Victor cogió el de 22 kilos el otoño pasado.
En la foto se aprecia el mango aún emergiendo antes que lo alcance.